Prueba: Volkswagen T-Cross Highline Pack Hero

La llegada del primer SUV compacto de Volkswagen fue la jugada principal de la marca para 2019. Con algunos meses de permanencia en el mercado local, y una buena aceptación de ventas, nos subimos precisamente a la versión más completa de las disponibles en el mercado local: T-Cross Highline pack Hero.

Volkswagen decidió utilizar estas unidades para prestar a los medios especializados, aunque cierto es que en la calle no se ven demasiado. Las más vistas son las versiones más terrenales y económicas, Trendline o Comfortline. El nivel Highline es el tope de gama, y el pack Hero agrega, entre otras cosas, la carrocería en dos tonos, particularmente aquí en cobre y negro, combinación que no deja que pase desapercibido. 

Otras de las exclusividades de esta variante tope de gama es la implementación de luces LED, incluyendo los proyectores de luz baja y alta. En la noche marca una diferencia notable. Además, todas las funciones de la óptica son en LED, incluyendo los giros. 

Prueba: Volkswagen T-Cross Pack Hero

Típicamente Volkswagen, en el sector delantero presenta un estilo sobrio. La parte baja del paragolpes incorpora un aplique plástico, con un detalle central en color plata que lleva el nombre T-Cross grabado. Las luces rompenieblas (halógenas en este caso) con función de iluminación en curva tienen un amplio marco cromado, mientras que la parrilla conjuga partes cromadas, con plástico negro brillante. 

Visto de perfil, presenta un largo de 4,20 metros y se destaca por el capó alto y recto, junto a pasos de rueda y parte inferior de puertas con apliques en tono negro: detalles claramente propios de un SUV actual, hecho y derecho. El remate posterior se muestra más llamativo, principalmente con ópticas con fondo negro, unidas entre sí por un listón al mismo tono. Es una de las muestras de estilo que mejor anticipan la llegada de un T-Cross.

El habitáculo se destaca por ser bastante más jugado que el del Polo, modelo del cuál deriva, y con el que comparte la plataforma MQB A0. Su principal muestra de diseño está en el panel, que en la edición Hero, posee el color de la carrocería en su parte central. 

Esta muestra de estilo le permite contar con un diferencial: se ve más joven y atractivo. Además se combina con el tablero digital configurable, conocido como Active Info Display, de impecable visualización e información suministrada. Además permite incluso reflejar utilidades poco vistas en su parte central, como incluso el navegador satelital.

Al tablero se suma también la pantalla multimedia de 8 pulgadas, de impecable funcionamiento, junto con la utilidad de poseer Android Auto y Apple Car Play. Todo este conjunto corrobora para que el T-Cross presente la mejor dotación de conectividad del segmento, que incluye también un práctico soporte para nuestro smartphone sobre la parte superior del panel de a bordo.

La calidad se muestra conforme a un producto del segmento B, sin detalles criticables, pero con materiales principalmente duros. Las tonalidades del interior presentan combinación de plásticos oscuros, con otros gris claro, algo que le otorga sensación de mayor amplitud. 

La posición de manejo no presenta críticas. Se puede viajar alto, o incluso bastante bajo dentro de los parámetros comunes a un vehículo de este estilo. Un volante multifunción con doble regulación y base plana de buen grip conjuga un combo muy ameno y práctico. Las plazas traseras son amplias, por lo que dos pasajeros de contextura media-alta podrían viajar sin problemas. 

El baúl, al igual que el de su hermano Polo, presenta un práctico divisor con dos alturas. En su parte superior, logra un piso completamente plano, incluso si se rebaten los asientos posteriores. En condiciones normales, la capacidad es de 373 litros, pero si se coloca en su posición inferior, aumenta hasta los 420 dm³. La contra es que debajo del piso la rueda de auxilio presenta medida reducida. 

En materia de equipamiento, Volkswagen dotó a esta variante con el máximo disponible, incluyendo elementos ausentes en algunos de sus rivales. Por ejemplo, cuenta con techo panorámico corredizo, acceso y arranque manos libres, o sistema de estacionamiento asistido, entre otros.

Ya desde el nivel Highline presenta climatizador automático de una vía con salidas traseras, tablero digital, pantalla táctil de 8″, sensores de estacionamiento delanteros y traseros, llantas de aleación de 17″, tapizados de cuero, y más. En materia de seguridad, viene equipado en toda la gama con seis airbags, controles de estabilidad y tracción, asistente al arranque en pendientes y anclajes ISOFIX para sillas infantiles. 

Para nuestro mercado, Volkswagen optó por motorizar al T-Cross con el 1.6 de 16 válvulas, perteneciente a la familia EA. Se trata de un motor moderno, ya que es completamente de aluminio, pero que simplemente cumple para movilizar al T-Cross. 

La potencia máxima de 110 CV, con un torque máximo de 15,8 kgm a 4.000 vueltas, no son suficientes para mover de forma ágil los 1.250 kilos de peso. Esta variante se combina con una transmisión automática de seis marchas: tiene un funcionamiento correcto y que, mediante levas al volante junto a la función Sport, amenizan bastante el manejo en ruta si lo que se busca es algo más reactivo. 

Sin embargo, sus prestaciones no se destacan. Demora en el «cero a cien» unos 14 segundos, mientras que para superar a un vehículo más lento en ruta puede tomarse su tiempo. Ante esto, la buena es que el consumo se manifestó como muy racional, principalmente en ruta, ya que al circular a 110 km/h consume a razón de 6,7 litros cada 100 kilómetros. En ciudad, la cifra se eleva a unos 11 litros cada 100 kilómetros. 

En materia de suspensiones, obtiene un mix interesante entre confort y respuesta dinámica. Su rolido al doblar exigido no es exagerado, por lo que no transmite inseguridades, siempre ante un manejo normal. Tanto la respuesta de los frenos, con tambores traseros, como también de la dirección eléctrica, son agradables.

En la ciudad, presenta una configuración lógica. Los neumáticos de 17″ con perfil 55 y 205 milímetros de ancho pueden transmitir alguna que otra firmeza, debido a un perfil medio y  su dureza. Sin embargo, está lejos de ser un vehículo incómodo para moverse con soltura. 

Cabe aclarar que en el T-Cross no hay funcionalidades u opciones off-road de ningún tipo, mientras que los neumáticos tienen un dibujo bastante orientado hacia el asfalto. Eso favorece a un correcto confort acústico.  

El precio de venta de este Volkswagen T-Cross Highline pack Hero asciende hasta $ 2.094.750, un valor elevado, pero justo es decir que por su nivel de equipamiento está un paso por encima de sus rivales de franja. La garantía es de tres años o 100.000 kilómetros. 

La gama del T-Cross arranca en Argentina con la variante Trendline, con caja manual de cinco marchas, a $ 1.343.550, un valor más competitivo y que en cierta forma responde al éxito que está teniendo tras medio año de comercialización. ¿Alcanzará en 2020 a superar a la Ford Ecosport?

Nos encantó del Volkswagen T-Cross

Diseño moderno

Comportamiento y dualidad de suspensiones

Equipamiento de confort

Tecnología-tablero digital

Espacio interior-plazas traseras cómodas

Trabajo de la dirección

No le perdonamos al T-Cross

Precio de esta versión

Rueda de auxilio del tipo temporal

Prestaciones modestas

 

 

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Rene Villegas

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