“Con el paso del tiempo todos hemos oído la denominación de Ferrari Dino, aunque la realidad indica que la nomenclatura de cuatro letras era en realidad una sub-marca del cavallino rampante, reservado para aquellos modelos de menos de doce cilindros, es decir los «Ferrari» más económicos.

Con la gama Dino, lanzada en 1968, Enzo Ferrari apuntaba directamente los cañones al Porsche 911, aunque para que la marca Ferrari no vea perjudicada su imagen al competir con vehículos menos exclusivos, optó por crear la división Dino. El nombre estaba dirigido a Alfredo «Dino» Ferrari, el único hijo legítimo de «il commendatore». 

El debut del Dino fue con la 246 GT: su denominación hacía mención al motor de 2.4 litros y seis cilindros en V. Contaba con un diseño muy atractivo para la época, y por entonces un manejo pulido y correcto, siendo el primer Ferrari producido en gran escala, aunque precisamente eso era lo que no se quería admitir. 

Dino: la Ferrari «accesible» 

El motor V6 estaba montado en posición central trasera, con una inclinación a 65°. Estaba provisto con dos árboles de levas a la cabeza y alimentado por tres carburadores Weber 40 de dos bocas: es decir, una boca por cilindro. Este conjunto rendía 195 caballos de fuerza, y estaba unido a una transmisión manual de cinco marchas. 

Para reducir costos de producción, la carrocería era completamente de chapa, despojando de piezas de aluminio. A pesar de ello, el peso era de tan solo 1.080 kilos. Estuvo disponible con dos tipos de carrocería, siendo la GT conocida como Berlinetta o coupé, y una Spider o Targa Top, bajo la denominación 246 GTS.

Con el paso de los años, la firma introdujo algunas mejoras, entre ellas las llantas «Cromodora» o incluso mejoras en el sistema de alimentación y refrigeración. Su mayor éxito, sin embargo, llegó casi en el ocaso de su vida comercial, al llegar al mercado de los Estados Unidos. En total se produjeron unas 3.500 unidades.  

La Ferrari Dino se produjo hasta 1976, siendo reemplazada por la Ferrari 308 GTB, un modelo que se ganó su mayor popularidad también en los Estados Unidos, y que alcanzó a cuadruplicar la producción del Dino, aunque con un ciclo de vida algo más extenso, y con la vuelta del cavallino rampante en su frontal. 

 

Por Rene Villegas

Periodista. Fanático de los autos en general y el automovilismo desde que tengo recuerdos. Fui colaborador en la revista Auto Plus, y también en Revista Parabrisas.

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