Probamos el Citroën C4 Cactus 1.2 AT

El ultimo lanzamiento de la marca francesa en Argentina pasó por nuestras manos, y luego de una semana de uso intenso y muchos kilometros recorridos en ciudad y en ruta, te contamos qué conclusiones sacamos a bordo de este subcompacto europeo. Con fotos exclusivas por Martín Lübel.

Citroën siempre fue una marca diferente. Diferente desde lo tecnológico, desde las invenciones, el arrojo estético. Siempre fue una marca de soluciones diferentes a la misma temática de movilidad humana, que al final de cuentas, no deja de ser el mas banal de los origines del automóvil. Desde inicios del Siglo XX, Citroën ofreció autos distintos al resto, con innovaciones que muchas veces no fueron comprendidas en el momento exacto del lanzamiento. Y por qué esta introducción? Queda claro que hablar del Cactus no es tarea sencilla. Es un auto polémico. Controvertido. Lo amas o lo odiás. Pero seguro te das cuenta que es diferente. Luego de usarlo y analizarlo, llegamos a variadas conclusiones.

Llega importado desde España, y está basado en la plataforma PF1 de PSA que comparte con el C3 (el europeo, no el “nuestro”) y el DS3. Con sus 4.16 metros de largo total, pertenece al segmento B+ y dentro de éste, podríamos decir que es parte de todo ese subgrupo de crossvers derivados de modelos del segmento B. Fue lanzado en 2014 (leer nuestras primeras impresiones en el Salón de París 2014) y llegó hace pocos meses a nuestro mercado, con la misión de revitalizar la participación de Citroën en el segmento de los autos “de capricho”, pudiéndolo embolsar junto a los DS3 y DS4, ademas de otros modelos de marcas europeas.

Sin dudas, es un auto distinto. Uno de los atributos mas originales que tiene su exterior es la aplicación de los “airbumps”, unos apliques en material plástico que encierran como unas burbujas de aire. Colocados en las principales zonas de posible contacto en los cuatro costados del vehículo, están pensados para despreocuparse de portazos y golpes ajenos, algo que pudimos comprobar fácilmente en cualquier estacionamiento de la ciudad, donde los autos quedan estacionados cada vez mas cercanos entre si. Citroën capitalizó este recurso práctico como un rasgo de diseño, y ofrece, de paso, que los airbumps sean contrastantes con el color del auto. Esto es a menos que al auto lo elijas negro, caso en el que estos plásticos serán del mismo color, quedando solo la diferencia brillo/opacidad entre la pintura y los plasticos.

En su interior, el C4 Cactus muestra también sus ganas de diferenciarse. Con formas, colores y texturas diferentes, el auto definitivamente es un distinto. El planteo general es simple: una pequeña pantalla dentro del aro del volante, muestra la info básica de conducción, que son velocidad, el kilometraje del auto, testigos básicos de funcionamiento, indicador de combustible y marcha en la que está la caja AT. Si quisieras saber a cuantas vueltas gira el motor, vas a tener que estimarlo al modo “vieja escuela”, es decir, con  el oído. Esto es sin dudas, algo que no nos gustó, pero posiblemente sea porque nos encantan los autos y manejarlos, y el C4 Cactus no estaría dirigido a esa clase de publico… Igual se soluciona fácil, si la marca le mete un buen soft en la pantalla central, podríamos tener esa info de cuentavueltas emulada digitalmente allí. El resto de la plancha está bastante despejada y solo se destaca una pantalla central elevada y flotante, que concentra casi todos los comandos secundarios.

Se trata de un display táctil de 7 pulgadas, con la misma interfase que en otros modelos de Citroën ya conocidos en el país. Es una interfase que quedó algo vieja, tanto en sus gráficos, como en el modo que muestra la información, ademas de parecer un poco lenta en su gestión. Esto nos lleva a la conclusion de cuan dependientes quedan las marcas de autos respecto a la duración cuasi efímera de sus sistemas de info-entretenimiento. Un auto no es un celular, y que parte de el pueda quedar “viejo” rápidamente es un bajón. Algo que la industria deberá ir resolviendo. De todos modos el sistema cumple, y solo pondrá nerviosos a los mas “techies”.

A la base de esta pantalla, hay una tira de teclas, que son las únicas teclas físicas que tiene el auto, si no contamos las del volante multifunción. Solo encontraremos, a la izquierda del volante, el joystick de los retrovisores y la ruedita de la regulación en altura de faros. El climatizador automático – de una vía- se maneja en al pantalla central de 7 pulgadas, que puede ser apagada por completo si nos molestara de noche. Todas estas decisiones de diseño arrojan una plancha que manifiesta gran horizontalidad, maximizando la sensación de ancho total de la cabina.

Citroën, como ya es usanza, recurre a soluciones “raras” para llamar la atención y elevar la bandera de la innovación. Muchos de estos gestos de diseño o morfología terminan dejándose de lado luego del restyling o la siguiente generación de un modelo. Para que el habitáculo sea distinto, además de la concentración de comandos que recién te contamos (que además supone cierto ahorro de fabricación), se recurre a una gran guantera superior  bautizada “top box”, frente al pasajero delantero. Práctica y amplia, con sus 8,2 litros de capacidad, ésta solución de guardado repercute en otras dos decisiones de diseño: por un lado, el airbag frontal pasajero, pasa a ubicarse en el techo, encima del parabrisas, desde donde se desplegaría hacia abajo, liberando el espacio tradicional del airbag acompañante.

Por otro lado, la salida de ventilación del costado derecho, deja de existir para que la guantera maximice su tamaño. Esto genera que las salidas centrales se tornen asimétricas y que la que apunta la lado derecho sea más grande y sutilmente girada hacia ese lado. Habría que probarlo en pleno mes de enero para saber si compensa la decisión de eliminar uno de los flujos de aire laterales.

La posición de manejo del Cactus es muy buena. Sus grandes y anchas butacas -que nos hacen recordar a las siluetas de las butacas de los años 60 y 80’s- invitan a un manejo relajado, acompañado por un cómodo apoyabrazos central. Revestidas en dos tipos de tela (la parte marrón cambia en versiones con color de carrocería distinto y hay 4 configuraciones posibles), tienen tambien calefacción, regulable desde una ruedita en el borde externo del cojín.

Las plazas traseras también son cómodas y tienen tres apoyacabezas y tres cinturones de seguridad inerciales de tres puntos. En este detalle, se nota el origen europeo del auto, que no escatima en la misma seguridad para los 5 ocupantes del auto. Hay razonable espacio para las piernas considerando que se trata de un segmento B+, pero mala nota para las ventanillas traseras que no descienden, abriéndose solo de modo pivotante. Claustrofóbicos, a pelearse por las dos plazas delanteras!  Es otra solución de diseño, pero que es inevitable no considerarla como un ahorro de producción, muy típico en Europa de los segmentos A de autos citadinos.

La capacidad de carga del Cactus es buena, y es modulable. Los 358 litros de capacidad del baúl, son ampliables gracias a los respaldos rebatibles en proporciones de 1/3 y 2/3.  El baúl, bien terminado y de forma regular, aloja bajo el piso de alfombra la rueda de auxilio, que lamentablemente no es homogénea en tamaño o aspecto con las otras cuatro de aleación de 17 pulgadas.

El conjunto mecánico que mueve al C4 Cactus es bien moderno.  Se trata de una motorización  inédita en la gama de Citroën en Argentina, y esperamos verlo en mas modelos. Se trata de un 3 cilindros naftero de 1.2 litros de cilindrada, con turbo, que produce 110cv de potencia maxima y tiene un interesante torque casi constante de 205Nm. Es un motor que tiene muchas aplicaciones en otros continentes, en diferentes modelos del Grupo PSA, y que en este 2017 fue el elegido por tercer año consecutivo como el “Motor del Año” en Europa. 

Su funcionamiento es más equilibrado y menos vibrador que el de otros motores de 3 cilindros que ya hemos probado y se desenvuelve con soltura tanto en el  transito como en autopistas urbanas. Combinado unicamente con una caja automática japonesa Aisin de 6 velocidades (con modo automático, manual, deportivo y hasta para nieve/terrenos resbaladizos), el motor “Pure Tech 110” ofrece un buen torque constante ya desde las 1.500 vueltas, que se muestra siempre dispuesto en la ciudad. En ruta abierta es donde menos cómodo se lo nota, aunque va muy bien considerando su segmento y la potencia disponible. De todos modos, no creemos que sería la elección para quien haga largos viajes ruteros, si no para gente que hace uso urbano o en autopistas suburbanas a diario y esporádicamente pueda salir de viaje.  Nos sorprendió gratamente el consumo en ruta, donde se conforma con meros 7 litros cada 100 Km recorridos, mientras que en ciclo urbano, en cambio, el consumo trepa a 8.5 litros/100Km. No está nada mal, si comparamos con otros motores disponibles localmente, pero la verdad esperábamos un poquito menos.

El motor y la caja están muy bien hermanados, y se nota en su funcionamiento. El manejo del C4 Cactus es agradable en todo momento. Desde el uso en modo automático, hasta el modo manual en el que podemos nosotros elegir el momento del paso del cambio, la respuesta es siempre ideal, siempre elástico. Es por eso que decíamos que nos encantaría ver este conjunto (y por qué no tambien con una caja manual de sexta?) en otros modelos del Grupo PSA. El DS3 lo ofrece ya, y creemos que no sería descabellado verlo en más modelos en breve. Por lo pronto, nos dejó una sensación muy positiva, además del sugestivo sonido que emana de esta mecánica cuando lo subimos en vueltas, haciéndonos por un momento pensar que estamos frente a un motor bóxer de mas capacidad. Sin dudas la mecánica es uno de los puntos más fuertes del Cactus y parte de su rendimiento tambien se deben al bajo peso total del auto, que no llega a los mil kilos.Las suspensiones están orientadas hacia el confort de marcha. Si bien el perfil de las cubiertas (205-50) se lleva algo de ese confort de rodaje, en general el andar es agradable y filtrando perfectamente las imperfecciones del camino. Se nota como un auto bien ensamblado, con encastres de calidad, y no percibimos crujidos de plasticos. Buena nota también para la aislación sonora del habitáculo, que se mantiene decente hasta los 130-140 kilometros por hora. En ruta va derecho, bien plantado, aunque mostró algo de sensibilidad a vientos cruzados que nos agarraron en pleno campo abierto. Bien en las curvas, aunque con ligera tendencia al subviraje.

Por el lado de la seguridad, al venir importado desde Europa, no quedan dudas que pasa por todos los  estándares existentes: cumple con 6 bolsas de aire, frenado con ABS (antibloqueo), ayuda al frenado de urgencia, control de tracción y estabilidad (desconectable mediante tecla física), 5 apoyacabezas regulables, 5 cinturones de seguridad inerciales de 3 puntos, dos pares de ganchos ISOfix con Top Tether, faros antiniebla delanteros y traseros, luces de marcha diurna en LED, camara de marcha atrás, entre lo mas destacable. En las pruebas de choque del EuroNCAP en 2014 sacó 4 estrellas (de 5 posibles) para protección de adultos.

Ahora hablemos del precio. Al mes de Octubre de 2017, el precio del Citroen C4 Cactus, en su única versión, es de 478.000 Pesos. No es un precio tentador para un hatch del segmento B+, porque pese a ser importado y estar muy bien hecho y equipado, no deja de ser un vehículo generalista, aunque con el extra de un diseño poco convencional. Tiene a su favor una mecánica impecable, eficiente y moderna, un valor desde el punto de vista del diseño realmente diferente, y una practicidad acertada. Pero, aun así, creemos que coquetea con una franja de precios en que el consumidor argentino posiblemente prefiera otro tipo de vehículo, incluso de un segmento superior. Como siempre, la decisión está en e cliente. Lo que si sugerimos, es que vale la pena intentar un test-drive de este modelo.

El C4 Cactus de ofrece en 7 colores de carroceria: Negro Obsidien, Baltic Blue, Gris Aluminio, Jelly Red, Deep Purple, Hello Yellow, y Blanco Perla (el de nuestra prueba), combinados con cuatro colores de Airbump: Blanco, Chocolate (como en nuestra prueba), Gris y Negro.

Qué nos encantó del Citroën C4 Cactus:

  • Motorización moderna y eficiente
  • Caja Automática de buen desempeño
  • Calidad de construcción
  • Diseño único, inconfundible
  • Nivel de seguridad activa/pasiva
  • Confort de marcha

Qué no le perdonamos al Citroën C4 Cactus:

  • Precio elevado
  • Algunos faltantes de confort
  • Consumo urbano no tan bajo como esperabamos
  • Sin cuentavueltas
  • Sistema info-entretenimiento algo lento
  • Rueda de auxilio temporal
  • Ventanillas traseras que no descienden, solo pivotantes

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