Quienes manejamos autos de prueba estamos acostumbrados a que, a menudo, los vehículos que conducimos llamen la atención. Es que en la mayoría de las veces se trata de novedades en el mercado que aún no circularon y además las marcas suelen facilitar unidades con colores no tradicionales. Hasta ahora, nunca nos había pasado que no hubiera un solo lugar en donde una unidad de prueba no pasara inadvertida, teniendo en cuenta que no es un super deportivo. Pues bien es el caso de este Peugeot 208 GT Line. 

Durante la semana que lo usamos tanto en ciudad como en ruta fue el centro de atención instantáneo. Desde el color hasta el diseño pero siempre hubo un comentario. Es probable que suene exagerado pero puedo asegurar que fue así. En un estacionamiento, en un control de tránsito, todos tuvieron una charla, consulta u opinión hacia esta versión tope de gama de la nueva serie 200 de Peugeot

Diseño

En el exterior es, posiblemente, donde radique el secreto de hacia quién esté dirigida esta versión: personalidades extrovertidas que disfrutan llamar la atención. Con relación al 208 fabricado en el Palomar (ver prueba), los cambios por fuera son pocos pero muy visuales, con un look más deportivo: rodado más grande (17″), fenders negros, luz antiniebla trasera, parrilla exclusiva, doble salida de escape y una gama propia de colores. En este caso, Amarillo Faro. También figura el Rojo Elixir y el más visto Blanco Nacré. 

Su estilo llama la atención y se percibe como un auto deseado. Ya se encuentra entre los 5 vehículos más vendidos del país y eso no es poco. Este Peugeot 208 GT reemplaza al anterior GT que tampoco presentaba grandes diferencias estéticas con la versión normal: solo la motorización y el control de estabilidad. Ahora proviene de Eslovaquia: antes lo hacía desde Brasil, donde ya no se produce.

Interior

El habitáculo no difiere mucho del modelo nacional aunque cuenta con algunos detalles distintivos. Por ejemplo, las butacas delanteras son diferentes, con tapicería y volante en símil cuero con costuras en color verde. Además, los pedales son de aluminio. La plancha es del tipo soft aunque algunos plásticos, por ejemplo, el de la palanca de cambios, son de calidad mejorable.

También suma un sistema de iluminación interior led que permite seleccionar diversos colores. El tablero es el mismo que en la versión Allure y Felline: el famoso I-Cockpit 3D, que es completo, configurable y muy moderno, aunque también lleva un período de acostumbramiento por su visión sobre el volante (y no a través de él), tal como ocurría en el 208 de primera generación.

La pantalla táctil es más grande, de 10 pulgadas, que además centraliza las funciones de la climatización. Preferimos controles propios y así no depender del sistema multimedia. Por debajo aparecen las teclas estilo piano, con algunas funciones del aire y un cargador inalámbrico para celulares. El interior es todo en color negro lo que refuerza su estilo deportivo. Y cuenta con el tradicional techo “cielo” panorámico, que es fijo y solo se puede regular la entrada de luz con una cortina manual.

Entre los elementos de equipamiento figuran la cámara de marcha atrás, los sensores de estacionamiento, tanto delanteros como traseros, climatizador de aire digital, puertos USB (Tipo A y C). La versión GT agrega sensor de ángulo muerto pasivo, 2 puertos USB en las plazas traseras, freno de mano eléctrico, apoya brazos y alarma volumétrica. Entre los faltantes podríamos reclamar asientos con comandos eléctricos o climatizador doble. 

Atrás, el lugar sigue siendo justo para los pasajeros tanto para ingresar como para permanecer. Tampoco hay salidas de climatización ni puertos USB en esta versión GT Line. El baúl permite hasta 311 litros. Debajo, la rueda de auxilio de chapa es el tipo temporal. 

Motor

Aquí, se suma el Puretech EB2 Turbo de 130 CV, de tres cilindros, que se asocia a una caja automática tipo Tiptronic de 6 velocidades. Solo 15 caballos más que el Feline/Allure, pero al ofrecer un torque de 230 Nm a 1750 Rpm las sensaciones son distintas.

Este es un auto mucho más dinámico en su comportamiento y eso se traduce en un manejo más divertido. Dobla realmente muy bien y termina conformando un buen promedio entre el manejo rápido y el de ciudad. Si bien el rodado es grande y de perfil bajo no fue un gran inconveniente para atravesar las irregularidades de nuestras calles.

No tocó abajo, por ejemplo, ni se sintieron golpes al pasar por lomos de burro o reductores de velocidad. Digamos que es un auto que puede usarse para todos los días sin sacrificar confort de marcha. Aceleró de 0 a 100 en casi 9 segundos, llegó a 203 Km/h de velocidad máxima y frenó de 120 a 0 en menos de 60 metros.

Pero tampoco es un deportivo de verdad. No tiene levas ni opciones manual. El anterior GT contaba con el conocido THP de 165 cv, mucho más potente que estos 130. También hubo versiones Gti y Xy todavía más picantes. Por eso, si bien cuenta con 15 caballos más, este 1.2 turbo debería ser tal vez el que equipe al 208 nacional, aunque sea en la versión Feline. El consumo en ciudad fue de 10.5 Km/l, y a 120 constantes, 16.5 km/l. La autonomía no es su fuerte ya que el tanque es de 47 litros.

Seguridad

En este aspecto, es donde realmente se impone, ya que cuenta con varias asistencias a la conducción. Entre ellas, alerta de riesgo de colisión más freno autónomo de emergencia, lector de carteles de velocidad, alerta de descanso, mantenimiento del carril activo y cámara 180º.

Además, está equipado con 6 airbags, tanto frontales, laterales y de cortina, ESP, freno a disco en las cuatro ruedas, fijaciones Isofix /Top Tether, entre otros. Y faros 100% Led de muy buen desempeño.

Precio

Decíamos que Peugeot sabe de diseño de autos y eso se nota en la calle. El 208 es un modelo que se destaca entre sus competidores y es deseado quizás por su carácter aspiracional. También muchos nos preguntaban su precio. Tal vez porque lo veían mucho más accesible. Ahora si la pregunta es cuál es el diferenciador entre este Peugeot 208 Gt Line y un Feline, la respuesta está en su look deportivo y el motor turbo.

Hay dos versiones de este Peugeot 208: GT y GT Line, que se comercializan exclusivamente por la plataforma e-commerce de la marca a $4.462.545 y $4.454.627, respectivamente. Ser importado y estar alcanzado por el impuesto al lujo lo afecta en su valor final. Compite en cierta forma con el Renault Sandero RS (ver prueba) y con el Volkswagen Polo GTS (ver prueba), ambos con más potencia pero con precios inferiores. 

Garantía

3 años o 100.000 kilómetros.

Nos encantó del Peugeot 208 GT Line

-Diseño y look deportivo

-Comportamiento dinámico 

-Equipamiento de seguridad

-Consumo promedio

No le perdonamos al Peugeot 208 GT Line

-Ciertos faltantes de equipamento y algunas terminaciones de plásticos duros

-Espacio en plazas traseras y capacidad de baúl 

-Rueda de auxilio temporal

-Precio elevado

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Por Federico Smith

Soy periodista y locutor. Desde 1997, pasé por diversos medios. Actualmente, conduzco de 5 a 6 en Radio Del Plata (AM 1030), y hablo de autos los sábados de 10 a 12 en Radio con Vos (FM 89.9). Soy porteño y un apasionado de los autos en general pero aún más de los clásicos.

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