Probablemente, el Renault 5 no sea uno de esos productos que tanto se identifiquen con nuestro mercado. Sin embargo, este peculiar modelo del rombo, que supo comercializarse aquí durante la apertura de la importación en la década del ochenta, tiene muchos seguidores en Argentina. Quizás por ser uno de los primeros hatchs de aspecto moderno que se conocieron, y por el arraigo del rombo en el país. 

Si bien en nuestro mercado es un auto ciertamente exótico, la realidad indica que fue uno de los modelos más exitosos de Renault en la historia. Se produjo entre 1972 y 1996, bajo dos generaciones, que derivaron en 7.5 millones de unidades fabricadas, ya sea en Francia, España o México. Recientemente, en la develación de su nueva imagen de marca a nivel global, la filial local expuso un R5 en el Concesionario Bleu, de Vicente López, recordando estos 50 años de historia.

Dicha sucursal es la primera de América Latina en mostrar la nueva imagen de rombo, y que motivó al plan estratégico denominado como “Renaulution” a nivel mundial. 

Pero si hablamos del R5 nos tenemos que situar en su peculiar historia. A pesar de contar con líneas llamativas para inicio de los setenta, este compacto partía de la plataforma del popular y también exitoso Renault 4. Incluso se empleó una distribución mecánica semejante, como también su esquema de suspensión, para nada convencional. 

Renault 5: 50 años de historia

El R5 utilizaba un motor en posición en longitudinal central, es decir, que la caja de velocidades se ubica por delante del motor. Esto hacía que la distribución de pesos sea mucho más adecuada que en otros modelos, incluso que en el R12, donde la caja se ubicaba por detrás del motor. Eso permitía además la utilización de un tren delantero de doble parrilla, con las características barra de torsión como elemento elástico. 

El mismo elemento se replicaba en el eje trasero superpuesto, aunque en este caso con una barra de torsión amarrada al chasis. Por su extensión, las mismas se ponían de tal manera que el auto terminaba teniendo mayor distancia entre ejes de un lado que del otro. Esa era una característica similar a la del R4.

Renault 5 Turbo

 

El diseño del Renault 5 se destacaba por sus líneas particulares: un formato bastante cúbico, pero en general todas las aristas contaban con ciertas redondeces que le otorgaban una imagen moderna para la época. Además el remate trasero era muy personal, con ópticas envolventes en posición casi elevada. Los paragolpes eran de plástico, una novedad por entonces. 

Si bien en su primera generación solo se ofreció con carrocería de tres puertas, el R5 contaba con relativo buen espacio interior, algo que era en parte sostenido por su diseño exterior. Incluso algunos sostienen que el dibujo de su carrocería llevó tan solo dos días de trabajo, al menos, generar los bocetos básicos de su estilo definitivo. 

R5 Alpine

El R5 montaba inicialmente mecánicas modestas, de 800 centímetros cúbicos y tan solo 36 CV, a los potentes de las series convencionales, equipados con el conocido motor de 1.4 litros del rombo. Sin embargo durante su vida comercial no faltaron versiones especialmente deportivas, como la Alpine, o mismo el R5 Turbo, llegando a entregar hasta 110 caballos de fuerza. 

Un Supercinco

En 1984 Renault lanzó una nueva generación del 5, aunque en este caso su denominación pasó a ser la de «Supercinco». Si bien estéticamente era muy similar al modelo previa, la realidad indica que los cambios eran importantes: estaba basado sobre la plataforma de los modernos R9 y R11, es decir con tren delantero McPherson, y motor transversal. 

Renault Supercinco

A su vez la base estructural le permitía contar con mayor espacio interior, mejorando la habitabilidad. Del mismo modo, Renault mejoró la dotación de equipamiento, e incluso de seguridad, produciéndolo hasta 1996, cuando fue definitivamente reemplazado por el Clio. 

En Argentina no conocimos al Supercinco, pero sí a su versión utilitaria, la Renault Express, que entre 1996 y 2002 se comercializó en Argentina importada desde la planta de Nordez en Uruguay, ya en el ocaso de su vida comercial. 

 

Por Rene Villegas

Periodista. Fanático de los autos en general y el automovilismo desde que tengo recuerdos. Fui colaborador en la revista Auto Plus, y también en Revista Parabrisas.

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