Luego de ser encontrado literalmente en estado de abandono, Porsche restauró a 0km al primer 911 S Targa vendido en Alemania. El trabajo llevó tres años y fue encargado a Porsche Classic por su actual dueño: un entusiasta de la marca que encontró al automóvil en Estados Unidos. 

Uwe Makrutzki, director de Restauración de Fábrica de Porsche Classic en Porsche AG (Alemania) aclaró que “El Targa permaneció durante casi 40 años en un garaje sin puertas, cubierto por una lona alquitranada de plástico. Su dueño de aquel entonces, parecía haberse olvidado del auto”.

El 911 S Targa tal como se encontró en 2016.

El 911 S Targa en cuestión fue entregado al concesionario Hülpert, en Dortmund (Alemania), el 24 de enero de 1967. Sus restauradores aclararon: “esta tarea fue un proyecto especial para nosotros, ya que se trata de uno de los primeras unidades del 911 Targa, que ha encontrado su camino de vuelta a Zuffenhausen”.

Devuelto a la vida: Porsche 911 S Targa

Estos primeros 911 Targa cuentan con luneta plástica, en lugar del cristal disponible a partir de 1968. Durante ese lapso solo 925 unidades fueron ensambladas con motor «S» y luneta plástica entre finales de 1966 y 1968, lo que aumenta la exclusividad de esta unidad.

El resultado final tras la restauración.

El inusual deportivo se encontraba en un estado deplorable. De acuerdo a lo que se pudo saber del auto, inicialmente se convirtió en un auto de exhibición para el concesionario alemán de Porsche. Pero en 1969 fue vendido a un cliente de Estados Unidos que lo trasladó de manera particular.

El 911 Targa fue estacionado en un garaje de Long Beach (Estado de Nueva York) desde 1977 hasta finales de 2016. El lado positivo es que el auto se encontraba íntegro, y además manteniendo todos sus equipamientos opcionales, entre ellos un calentador auxiliar Webasto, parabrisas tonalizado, radio Blaupunkt Köln, tapizados de cuero, faros antiniebla halógenos y termómetro exterior.

Los detalles de la restauración

El desarme pieza por pieza de la unidad.

Para su restauración integral, Porsche puso especial énfasis en la búsqueda de pequeñas piezas auténticas, como abrazaderas de cable, arandelas de goma y bujías para el motor S de 2 litros. “Las réplicas de terceros proveedores son impensables para nosotros. Afortunadamente, tenemos acceso a nuestro ´cofre del tesoro¨ para casos como este”, dijo Makrutzki.

Otro gran desafío fue la media capota de lona del techo del Targa. “El material actual tiene un grano diferente, y es más robusto que el original. A nuestro cliente no le gustaba, por lo que para este proyecto especial tuvimos que producir un material visualmente idéntico al original. A pesar de contar con décadas de experiencia, nuestros expertos tuvieron que trabajar gradualmente para lograr la terminación perfecta”, explicaron. 

Después de alrededor de 1000 horas de trabajo en la carrocería, el Targa 911 fue pintado a mano en el mismo color que tenía el día de su entrega hace más de 50 años (Rojo Polo). Debido a que el propietario no sólo pretende coleccionar el auto deportivo, sino también conducirlo, decidió aplicar una película protectora de pintura con un ligero efecto mate. Al no contar con adhesivo, esta tecnología puede ser removida sin dejar ningún residuo, incluso después de muchos años.

Su dueño le colocó una capa mate a la pintura que puede ser removida.

¿Cómo nació el Porsche 911 Targa? 

El Porsche 911 Targa fue presentado en el Salón del Internacional del Automóvil de Fráncfort (IAA) de 1965. Se trató del primer “cabriolet seguro” del mundo, gracias a contar con una barra antivuelco de unos 20 centímetros de ancho. La parte central del techo es desmontable, mientras que la minicapota trasera, con luneta plástica, también podía retirarse en estas primeras unidades.

De esta manera, Porsche respondió de una forma típicamente pragmática a una discusión en Estados Unidos que calificaba a los cabriolets de peligrosos. El nombre “Targa” hace referencia a la carrera de resistencia Targa Florio, en Sicilia (Italia), que Porsche ya había ganado cuatro veces. 




 

Por Rene Villegas

Periodista. Fanático de los autos en general y el automovilismo desde que tengo recuerdos. Fui colaborador en la revista Auto Plus, y también en Revista Parabrisas.

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