El debut mundial del Jeep Renegade fue en Marzo de 2014 en el Salón de Ginebra, en Suiza. Se trataba del primer Jeep construído fuera del continente americano, más precisamente en la planta de Melfi, en el sur de Italia.

La razón de su existir fue producto de la alianza del grupo Fiat, con Chrysler, propietaria de la marca Jeep. Cuando ambos grupos se unieron, creando FCA, Fiat supo sacar provecho de una marca con historia. Pero sería fundamental para lograr una penetración de mercado que fuera con un modelo popular, accesible, racional.

 
 

Conjugando esto a un formato clásico, cuadrado, pero tremendamente Jeep, el Renegade se desarrolló con la misma plataforma que el Fiat 500X. De allí su concepción global, pero a nivel regional, el Renegade tuvo su explicación en la planta de Goiana, en el estado de Pernambuco, en Brasil.

Esa planta fue la encargada de establecer al Jeepinho, tal como llamaron al nuevo modelo de la marca. Aunque también trajo consigo el desarrollo de otros modelos, como la pick-up Fiat Toro o el más grande Jeep Compass. Lo fundamental, entre todos ellos, fue compartir tanto su plataforma como los grupos mecánicos con los que fueron dotados.

 

Hoy en día, el Renegade ya no es una novedad, por lo que su presencia y sus líneas no llaman la atención en la calle. Sin embargo, aún guarda cierto aire de actualidad y su silueta podría definirse como para todos los gustos. El restyling introducido a mediados del año pasado lo favoreció.

Obviamente, habrá personas a las que no le guste este Jeep. De todos modos, en la semana que tuvimos esta unidad fuimos consultados y recibimos varios pedidos de gente cercana para ver y «analizarla». Sobre todo, mujeres.

 

Por fuera, es un vehículo que transmite sensación de aventurero. Detalles como los ganchos en color rojo, el diseño de las llantas y la ausencia de cromados refuerzan esa idea en la exclusiva y poco vista variante Trailhawk, la única de la gama dotada con motor 2.0 Multijet (Diesel) de 170 CV.

Por dentro, es más conservador y menos juvenil, algo que solo es mantenido en algunos plásticos también en rojo en las salidas de aireaciones, parlantes, borde de la palanca de cambios y las costuras del tapizado. Por cierto, es de cuero, presenta buen grip y logra una posición de manejo óptima.

 

Sus 4,23 metros de largo permiten que se mueva con soltura en la ciudad, pero tiene un radio de giro algo limitado. Además, el tamaño y la posición del pilar A (entre la puerta y el parabrisas) obstruye parcialmente la visión delantera y puede tapar con facilidad la incorporación de una moto o una bicicleta desde ambos costados.

Muy cómodos nos resultaron los comandos del volante y las perillas «físicas» para accionar el sistema de audio y el climatizador, que es automático y doble. La pantalla de gran tamaño es además la encargada de controlar otras funciones, como la temperatura o la velocidad del ventilador. También suma Apple CarPlay y Android Auto.

El techo solar doble y corredizo aporta buena luminosidad a un interior de tonos negros. Pero en días de altas temperaturas, deja pasar el calor al habitáculo y exige encender el aire acondicionado.

Las plazas traseras tienen el espacio suficiente para dos personas. Una tercera viaja más justa y sin gran comodidad. Ese sector debería contar al menor con una salida de aire. Solo tiene un puerto USB.

 

Su imagen transmite rusticidad y también aspecto de durabilidad, y eso se percibe al conducir. Ningún bache o irregularidad del camino parece un problema. Los neumáticos son 215/60 17, y en este caso, de uso mixto.

A nivel seguridad, la propuesta es muy buena. Cuenta con 7 airbags -incluyendo el de rodillas para conductor-, frenos a disco en las 4 ruedas con ABS (antibloqueo) y EBD (distribución electrónica de la presión de frenado). También posee Control de Tracción (TC) y Estabilidad (ESC), mitigación de rolido, asistente para estabilidad de trailers, asistente para ascenso en pendientes, entre lo más destacable. Las luces LED no tienen punto de crítica.

 

El espacio de carga es más pequeño de lo que parece: solo 260 litros de capacidad. En su segmento, sus rivales lo superan ampliamente (Chevrolet Tracker con 306 litros, Ford Ecosport con 362 litros, Peugeot 2008 con 355 litros, Honda HR-V con 431 litros y Hyundai Creta con 450 litros).

El respaldo trasero se rebate en mitades asimétricas, permitiendo ampliar el volumen de carga a un máximo de 1.300 litros. A favor: el auxilio es de tamaño homogéneo con el resto y con la misma llanta que las titulares.

 

El motor de este Renegade también es de origen Fiat. Se trata del 2.0 litros (1956 cm3) turbodiesel Multijet 16v, que desarrolla 170CV a 3.750 vueltas. Está asociado a una caja automática de 9 marchas. Sí: es el mismo propulsor que la Toro.

Se destaca por tener un empuje progresivo, enérgico, que hace olvidar que se trata de un gasolero. Solo ciertas vibraciones en ralentí lo recuerdan. La máxima fue de 181 km/h. Pero aceleró de 0 a 100 Km/h en 13 segundos, penalizado principalmente por la transmisión.

Recordemos que gracias al conjunto de motor-caja monta sistema de tracción integral, e incluso con el práctico Selec-Terrain, que adecua la electrónica a los diferentes tipos de suelo. Tanto la tracción, como esta ayuda, son exclusivos del Trailhawk.

Las cifras de frenado son adecuadas: 17 metros de 60km/h a 0 y 44 metros desde los 100. Si bien son números correctos, da cierta sensación de bajar la trompa y levantar la cola de manera exagerada.

El consumo registró valores algo excesivos: 9,4 km/l en tramo urbano y 10,5 a 120 km/h. Probablemente el peso (1.674 kilos) y su aerodinamia no ayuden en ese ítem. El tanque carga 60 litros de Euro, que en definitiva le proporciona buena autonomía.

Es un vehículo de tracción integral que pide salirse del camino. Las suspensiones están preparadas para un uso off road aunque los neumáticos elegidos parecen encontrarse más a gusto en el asfalto.

 
Precio
 
2.800.000 pesos.
 
Garantía
 
3 años o 100.000 kilómetros.
 

Qué nos encantó del Jeep Renegade Trailhawk 2.0 4×4:

  • Suspensión y confort de marcha
  • Potencia del motor 
  • Iluminación con tecnologia LED
  • Estética aventurera
  • Rueda de auxilio similar a las 4 titulares

Qué no le perdonamos al Jeep Renegade Trailhawk 2.0 4×4:

  • Consumo algo elevado
  • Visibilidad obstruida por parante A
  • Radio de giro limitado 
  • Falta de asistencia a la conducción
  • Precio elevado

Federico Smith

Por Federico Smith

Periodista y Locutor, desde 1997 pasé por diversos medios gráficos y audiovisuales. Actualmente, hablo del sector automotor en Radio 10, Radio Del Plata y Motorweb. Soy porteño y un apasionado de los autos en general pero aún más de los clásicos.

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